MARIA, UNA HEMBRA BIEN HEMBRA ..

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Yo podria decir muchas cosas, pero sólo diré la verdad de la milanesa. Tengo 57 años. Cuando crei que mi vida ya se acababa, apareció María.
Hermosa hembra, muy joven, con un culo espectacular, único en su género. Nos conocimos en mi oficina, y fue suficiente:ya deseaba cogérmela. Nos flechamos mutuamente, ella estaba fascinada conmigo y yo con ella.
– eres una dulce yegua, tan hermosa. No puedo ocultarlo,me encantas
– jaja … y usted es un bobo
– Bobo yo? Por qué?
– Vamos, no se haga …
– jajaja
Sabía que la podia montar. Pero, tambien, que debía ir de a poco. Ganarme su confianza. Y eso hice.
Salimos dos veces. En la última la llevé a pasear a un bellísimo lago qje hay en la ciudad. El sol a esa hora del dia abrasada.
En segundos la tuve prendida a besos electrizantes. Y no hubo caso, nos fuimos a culear a un motel cercano.
La pude desnudar a mi gusto. Ese cuerpazo quedó a la vista, en plenitud. Su piel color canela, sus tetas grandes y voluptuosas provocaron en mí la ereccion más poderosa del universo. Mi pija estaba lista, ella me la pedía con ansiedad, pero no, yo sabía que mi arrechera extrema debía controlarse para darle la mejor culeada de su historia.
– Amor, ya, quiero eso …
– Espera, aún falta, espera
– Falta qué? No sea malo, mi amor..
Suplicaba. Gemía de deseo en tanto nuestros cuerpos,piel a piel,se estrujaban en caricias incontrolables. La besé toda, suspiraba, casi gritando. Llegué hasta su vagina y me embriagó su sabor a hembra. Mi lengua hizo el mejor trabajo ahi. La hembra se retorcia de placer y yo me sentí eñ macho más afortunado.
– Metamela ya … la deseo toda y bien adentro …
– Amorcito, aún no …
– Ohhhhhh, nooooo … ¡malo!
De pronto, se dio modos, atrapó mi pija y empezó a mamar tan divino que no pude resistir. Lo hacia delicioso, me besaba con ese sabor a mi sable. Estábamos locos, ambos, completamente enervados de placer.
Asi estuvimos casi media hora. Ese clítoris supo que no olvidaria mi lengua. María tuvo un buen preliminar,pero insistía por mi pija adentro de su ardiente vagina.
Pude controlar tamaña excitación, hasta que finalmente la agarré de sus piernas, las abrí por completo, y le dije:
– Mi amor, llegó tu hora feliz, ahora verás lo bueno …
– Ohhhhhhhhh … ohhhhhh … démela esa pija … esa hermosa pija.
Suspendí a mis hombros sus hermosas y espectaculares piernas y mi pija se fue adentro de un solo empujón. Esa vagina quemaba llena de sus fluidos de hembra. En esa pose brutal la tuve ensartada, en estocadas suaves, delicadas, y a ratos, enérgicas y despiadadas. La hembra gritaba loca de placer. Le di la culeada más soberbia y estuve seguro que no me iba a olvidar jamás. Culeamos como dos viejos amantes, sin inhibiciones de ninguna clase. Fue inolvidable.
Llegamos juntos a un orgasmo de muerte, empapados de copioso sudor, felices, extenuados y satisfechos. Pude sentir las bellas contracciones de su vagina cuando ya le habia llenado de semen, de mi leche caliente. Me apretaba, pero mi pija ya iba hacia su descanso.
La segui besando y disfrutando el sabor de su hermosa piel canela. Asi quedamos, abrazados, esperando recomponernos para volver a la realidad. Luego de un rato, siempre acariciándola mucho, le dije:
– Mi amor, tienes un hermoso culo, lo deseo …
– … con esa pija me va a doler …
– Deseas que te la meta por ahí?
– No lo sé, tengo miedo …
Se ño acaricié. Un hermoso culo estaba ahí, listo, completamente mojado. Acerqué mi lengua y comencé a estimular buscando que se abra. Mi pija estaba flácida y se lo dije:
– Mi vida, si usted no la levanta a esta pija, aqui no habrá nada …
– Yo me encargo …
Su boca, sus deliciosos labios, se fueron a mi miembro y empezaron su trabajo. Sentí mucha sensibilidad y por poco le dije que parara, pero era un placer lindo, diferente,mezcla de dolor delicado y excitación suave. La hembra, al cabo de unos dos minutos, logró poner casi dura mi pija, que lucía enrojecida.
– Mi amor, démela… venga
– ohhhhhhh … ohhhhhh …
Se montó encima y se la metió hasta el fondo. Diecisiete cms.ya estaban debtro suyo de nuevo. Se movía haciendo ochos,la hembra sabía culear. Mi pija estaba adolorida pero estaba muy bien adentro. La hembra gemía desesperada y sus tetas me caian a la cara. Ella bombeaba fuerte y a fondo.
– Asiiii … ohhhhh …. ohhhhhhhh, mi amor, mi macho … ohhhhhhhh
– Mi hembra bella, eres … mía
– Soy tuya … ohhhh … tu puta, tu outa .. ohhhhhhhhh
– Mi puta … mi reina … ohhhhhh
La senti terminar unos cuatro o ci co orgasmos devastadores. Pero seguía moviendo sus caderas, encima mío. Yo no iba a eyacular esta vez, iba a durar así. Eso a ella le encantaba. Bajé mi mano por sus nalgas hasta llegar a su culo, mientras ella seguía culeando. Meti un dedo ahi en ese hoyo y fue suficiente: la hembra empezó a gemir más, totalmente fuera de sí, para darme el orgasmo más maravilloso que yo recuerde. Terminamos juntos y yo con mi dedo atrapado en su culo, que latía y latía.
– ohhhhhhhhh … mierdaaa … qué pija más hermosa …ohhhhhh
– Ohhhhhh … ohhhhhhh
Supremo placer. Esta vez ella encima mío, totalmente mojada de sudor. Me pidió que no le saque mi dedo de su culo. Le pregunté si podia meter dos y me dijo que lo haga pero sin sacar el otro. Asi lo hice. Ese culo latía contento.
– Este culo será mío… amorcito
– Lo será … mi semental. Me lo llenará de su leche, toda …
– Mi reina, eres increible, nunca me culié así a ninguna hembra …
Segui con mis dedos en ese espectacular culo y de a poco fui metiendo y sacando. Otra vez la hembra se encendió y me pidió que le dé pija,que no impirtaba si dolia un poco.
– Amor, metamela, metamela pero … despacito, sí? La tiene dura?
– Espera, ya casi está lista.
No era verdad. Mi pija no estaba dura como para entrar en ese hermoso culo.
Me lo froté hasta que logré una mediana erección. No era la mejor, pero imaginé que podia entrar. Me puse atrás suyo y le abri las nalgas. Meti dos dedos moviendo y moviendo. Maria gemía gritando de placer, seguía muy caliente.
– Mi amor, meta … dele, quiero sentirla a esa pija, mi culo la desea … ohhhhh … ohhhhhhhh
Le puse la cabeza en la entrada al hoyo y con mucha saliva la fui lubricando. La metí de un solo envión, la hembra lloró y gritó de dolor pero me pidió que siga. Empecé a bombear suavemente.
– Amor, meta duro, no importa, está lindo … ohhhhhhh
Empecé a bombear frenéticamente y en cuestion de segundo le llené el culo de mi leche. No pude aguantar mucho asi, con tamaño culo. Otro orgasmo y ahora si la hembra estaba extenuada. Sus piernas no le obedecían y me pidió que la abrace y deje reposar unos minutos. Atrapó mi mano,la besó mucho y se adormecio.
Yo la besé, asi sintiendo su sabor a hembra,pegado a su cuerpo, en esa pose cucharita.
Cuando despertó,luego de un breve sueño … (esta historia continuará)

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Source: Relatos 2

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