Sin esperarlo, me encuentro con el amigo de mi padre.

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acercándose a mi oreja, me susurra al oído, te voy a follar bien follado, me dice muy bajito para que nadie lo escuche.

Yo poniéndome todavía más colorado de lo que ya estaba, agaché la cabeza, muerto de vergüenza.

Aquel día iba buscando quien me diera por el culo, había ido a los aseos de la estación de ferrocarril, ya pasaban de las 10 de la noche y todas las veces que había entrado en los aseos, no había tenido suerte. Decidido a encontrar a alguno de los que solían darme por el culo, entré a la cafetería de la estación, desde allí podría vigilar quien entraba y salía de los aseos. Si no tenía suerte, iría hasta los bares que quedaban fuera de la estación, allí miraría si encontraba al viejo que solía follarme, ya me follara en varias ocasiones, 2 de ellas las conté en:
Me vio, me siguió y terminó dándome por el culo.
https://www.todorelatos.com/relato/142132/
Y en:
El viejo de la estación me lleva a su casa.
https://www.todorelatos.com/relato/143805/

Nada más entrar en la cafetería de la estación, me encuentro con el amigo de mi padre. Ya me había llevado hacía unos 3 meses a su casa donde me dejé follar, después de que, habiéndome descubierto, me llevó a su casa engañado.
Nada más verlo, me puse rojo como un tomate, todavía me daba vergüenza que el amigo de mi padre me hubiera descubierto. Cuando me había llevado engañado a su casa, terminé por dejar que me diera por el culo, de hecho, me había gustado, pero seguía sintiendo vergüenza las veces que lo había visto con mi padre. Ahora al encontrarnos en la cafetería de la estación, supe que él sabía porque andaba yo por ahí. Claro que sabía que yo andaba en busca de algún viejo que me diera por el culo, de hecho, vio como mi cara se enrojecía y lo nervioso que me puse nada más verlo, pero él sin inmutarse, después de saludarme, me agarro por el brazo haciendo que me quedase en la barra junto a él.
Hola Dani, que casualidad, me decía sabiendo el muy cabrón lo que andaba buscando. ¿Qué quieres beber? Me preguntaba sujetándome por el brazo.

Una cerveza, dije muerto de vergüenza, viéndome de nuevo descubierto por el amigo de mi padre.

Después de que me hubieron servido la cerveza, y haberme invitado él, va y me suelta:
Oye Dani, necesito que vengas a revisar la tv de nuevo, me vuelve a fallar, si quieres y no te importa, podemos ir luego un momentito hasta mi casa, y le hechas un vistazo, ¿Qué te parece?

Que pedazo de cabrón que era el amigo de mi padre, bien sabía él porque andaba yo por allí, así que no se cortó un pelo, sabiendo que yo le entendería, me vuelve a contar la milonga de la tv. Joder podría decir mejor que era la antena, porque era lo que pretendía que le revisase, bueno más bien lo que quería era enchufarme su antena por el culo y follarme bien follado.

Bueno, le contesté, sabiendo que esa noche me iba querer volver a follar.

¿Tienes prisa?

No, no tengo prisa le contesté.

Estupendo, me dice, si no tienes prisa, después de que terminemos de beber, podemos acercarnos hasta mi casa, y acercándose a mi oreja, me susurra al oído, te voy a follar bien follado, me dice muy bajito para que nadie lo escuche.

Yo poniéndome todavía más colorado de lo que ya estaba, agaché la cabeza, muerto de vergüenza.

El muy cabrón había ido hasta la estación de ferrocarril buscando algún putito al que poder dejarle su cargamento de leche. Siempre iba en busca de jovencitos para que le mamaran la polla, o le entregaran el culito, y hoy había tenido suerte, se había topado conmigo. Sabía que yo me iba dejar que me diera por el culo, y no iba a desaprovechar aquella oportunidad.

Después de beber las cervezas, me dijo si nos íbamos o quería beber algo más.

¿Qué te parece, nos vamos o quieres beber algo más?

No, no quiero beber más, le contesté, mientras él me sujetaba por el brazo encaminándonos hacia la puerta.

Salimos los 2 de la cafetería de la estación, yendo para su casa, la cual quedaba justo enfrente de la estación de ferrocarril. Mientras íbamos andando, me iba hablando de que hacía tiempo que no me veía por allí.

Hace tiempo que no te veo por aquí, no esperaba encontrarme hoy contigo, sueles venir mucho a la estación a… ¿Ya sabes?

Depende, le dije, a veces vengo más, otras tardo en venir.

Bueno, lo importante es que hoy hemos coincidido, me decía poniendo su mano en el hombro, bajándola luego con disimulo por mi espalda, tocándome el culo. Así podremos disfrutar de este lindo culito, ¿te parece?

Encogiéndome de hombros, le dije, bueno… Dándole a entender que estaba de acuerdo.

Salimos del entorno de la estación, cruzamos la plaza que hay delante de la estación, cruzando luego hacia el edificio donde vivía y que no es otro que el edificio Plaza.

Una vez entramos en el portal del edificio, subimos las escaleras que hay hasta llegar al ascensor, y justo cuando íbamos a llegar, salía del mismo el viejo con el que había ido en varias ocasiones a follar. Sí, efectivamente era al que yo llamo en mis relatos el viejo de la estación, con el que me descubrió yendo a follar a su casa el amigo de mi padre. Ambos se llamaban igual, Antonio, uno vivía en el séptimo, y el otro que era con el que iba hoy, en el noveno.

Al verme el viejo de la estación, al momento me reconoció. Se quedó parado sin saber que hacer o decir, se había sorprendido de verme allí.
Dándose cuenta el amigo de mi padre de la situación, reaccionó rápidamente, diciendo: Pasa, Dani, pasa, mientras sujetaba la puerta del ascensor, cogiéndome del brazo para que pasara.

Yo que también había quedado sorprendido al ver al viejo, lo único que me salió a modo de saludo, fue un hola.

El viejo apartándose para dejarnos pasar, se giró mirando para mí, contestando con un hola… Se había quedado medio pasmado viendo como se cerraba la puerta del ascensor, subiendo su vecino y yo.

No se lo que quedaría pensando, pero seguro que no tardaría en sacar conclusiones, estaba casi seguro de que conocería las andanzas de su vecino, y si no era así, la próxima vez que nos viéramos, seguro que se iba a enterar.

Joder, vaya coincidencia, mira con quien carajo nos vamos a tropezar, ¿viste vaya mirada que te echó?
Igual pensó que ibas a su casa. Pues se va a quedar con las ganas, hoy este culito es mío, decía echando la mano a mi culo a la vez que me abrazaba a él. Hoy me pertenece a mí.

Menos mal que ya el ascensor llegaba al 9º si no, el amigo de mi padre ya me hubiera empezado a desnudar allí mismo. No había parado de meter mano y manosearme, mientras subíamos en el ascensor. Llevaba la ropa toda descolocada, la cazadora a medio sacar, al igual que la camisa, y si llega a tardar un poco más, ya hubiera empezado a aflojarme el cinturón, despelotándome allí mismo.

Una vez paró el ascensor, abrió la puerta saliendo ambos. Mientras yo me acomodaba la ropa, él abría la puerta de su casa. Encendió la luz esperando a que yo pasara para cerrar la puerta tras mía.

No pude dar ni 2 pasos, nada más cerrarse la puerta, se abalanzó a mí abrazándome por la espalda sin dejarme dar un paso. Empezó a quitarme la cazadora que llevaba, bajándola por mi espalda, teniéndome de esa manera inmovilizados los brazos, mmm que bueno estás, decía mordiéndome el cuello y oreja. Voy a follarte toda la noche, decía empezando a desabrochar los botones de la camisa mientras me tenía la cazadora a medio sacar, manteniéndome de esa manera inmovilizado los brazos.

Después de haberme desabrochado varios botones de la camisa, empezó a sacármela al igual que había hecho con la cazadora, empezó a bajármela por la espalda, quedando con los hombros y parte del torso al descubierto, quedando los brazos todavía más inmovilizados. Teniéndome así, empezó a morderme el cuello y orejas, mientras gritaba lo bueno que estaba.

¡Ohhh que bueno estás, joder! Dios como me pones, decía mordiéndome el cuello y el lóbulo de la oreja, manteniéndome abrazado a él. Sus manos no paraban quietas, frotaba mi abdomen y pecho, a la vez que apretaba mis tetillas, mmm, cabrón que bueno estás, me decía teniéndome allí inmovilizado.

Yo que no podía mover los brazos, me estremecía con los mordiscos que me daba en el cuello. Echaba el culo hacia tras, a la vez que inclinaba el cuerpo hacia delante, tratando de zafarme de aquella tortura que me hacía estremecer de gusto.
Notaba lo hinchada que tenía la polla, cada vez que trataba de zafarme, al echar el culo hacia tras, y pegarse este más a su entrepierna, rozándole la polla y genitales.

Poquito a poco me fue llevando hasta la sala donde me había follado la otra vez, era donde tenía la televisión, allí me había dado por el culo pegado al espejo que cubría una parte de la pared.
Cuando llegamos por fin a la sala, yo ya estaba con una calentura y tremenda excitación, las orejas me ardían de calor y los pezones estaban duros e hinchados. El muy cabrón viendo cómo me estremecía cada vez que me mordía el cuello, no dejó ni un momento de hacerlo. Veía que aquello me hacía estremecer y gemir, retorciéndome de gusto, por lo que no tenía intención de parar, hasta que por fin llegamos a la sala y allí sin dejar de abrazarme manteniéndome inmovilizado de los brazos, empezó a aflojarme el cinturón mientras me mordía el hombro.

No seas malo, no te resistas y deja que te quite el pantalón, anda que lo estás deseando, me decía mientras aflojaba el cinturón teniéndome abrazado por la espalda.

Claro que yo no estaba resistiéndome, me retorcía a causa del placer que me estaba haciendo sentir con aquellos mordiscos que me daba en el cuello.

Medio inclinado e inmovilizado de los brazos, con el culito pegado a su entrepierna, veía como me aflojaba el cinturón, empezaba a desabrocharme el pantalón, empezando a bajármelo junto al slip.

Apenas podía moverme, ahora además estaba con el pantalón y slip a medio quitar, al igual que la camisa y cazadora, quedando totalmente expuesto. Yo ya estaba más que caliente, se podía ver la excitación que tenía. Además de los pezones duros e hinchados, la polla la tenía con un empalme descomunal, estaba tiesa y dura, totalmente erguida, mirando al techo.

Ufff, que salido me andas, mira como tienes la pollita, menudo empalme que tienes. Por eso ibas a los aseos de la estación, ¿eh?
El maricón me anda bien caliente y salido ¿eh? Me iba diciendo mientras iba sobando con sus manos mis genitales.

No te preocupes maricón, que tu macho te va a aliviar esa calentura que tienes. Ya verás como vas a gozar esta noche, decía sin dejar de manosearme con sus manos mientras me tenía abrazado por la espalda a él.

Después de tenerme un buen rato manoseando y metiéndome mano, siguió quitándome la ropa. Por fin terminó de desabotonarme la camisa, quitándomela junto a la cazadora. Luego terminó de bajarme el pantalón y slip, diciendo que me quitara los zapatos y terminara de sacarme el pantalón junto al slip. Como estos no tenían cordones, apoyando el talón contra el otro pie, me quité los zapatos, terminando por sacarme ambas prendas, mientras él me mantenía abrazado a él.

¡Ohhh que cosita tan rica! Decía abrazándome a él mientras con una mano frotaba mis genitales y la otra el vientre y pecho. Que bueno estás cabronazo, tienes un cuerpo y un culito que están para comerse, ¡joder! Te voy a follar y hacer chillar hasta que te corras de gusto. Te voy a preñar esta barriguita y hacer que te corras de gusto.

Poco a poco él se había aflojado el cinturón, habiendo empezado ya a desabrocharse el pantalón, cuando me hizo girar, quedándome frente a él.

Anda desnúdame y saca lo que tanto estás deseando, ya verás como me tienes, mmm, decía volviendo a morder mi cuello.

Haciendo que me estremeciera, llevé mis manos a su pantalón, terminando de desabrocharlo. Tiré por el hacia abajo, metiendo luego mis manos por dentro de su calzoncillo, y a la vez que buscaba aquella polla que tan desesperadamente deseaba, se lo fui bajando.

Dios, jadeaba y temblaba a causa de aquellos mordiscos que me daba por el cuello, Buscando con mis manos aquella polla que tanto deseaba. Cuando por fin la tuve en mis manos, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Estaba dura e hinchada. La empecé a acariciar, notando lo caliente y suave que tenía la piel, ¡ohhh! Gemí al sentir aquella verga en mis manos. Podía notar el calor que emanaba de ella, la acariciaba a la vez que me estremecía. Estaba deseando sentirla dentro mía, necesitaba que aquella polla me abriera el culo y me dejara bien preñado, quería sentir como iba entrando en mí, haciéndome suyo.

¡Ohhh maricón! ¡ooohhh que gusto! Gritaba el amigo de mi padre, cuando le empecé a acariciar aquella polla que tanto deseaba, mientras él mordía mi cuello y acariciaba mi culito.
Dejó de mordisquearme el cuello, llevando su boca a la mía, empezando a morderme los labios sujetándome ahora la cara con sus manos. Iba mordiendo mis labios mientras me miraba a los ojos e iba diciendo lo bueno que estaba y lo ardiente que era.

Dios que bueno estás, eres una putita muy ardiente, pero no tengas prisa, deja que yo vaya aplacando tu calentura, disfruta y no tengas prisa, tenemos toda la noche para nosotros, mmm, decía saboreando mis labios y boca.
Anda sigue desvistiéndome, y déjame hacer a mí, tu solo disfruta que ya verás como te voy a hacer gozar.

Dejando que me metiera la lengua en la boca y mordiera mis labios, como pude fui desabotonándole la camisa. Cuando por fin pude desabotonarle la camisa, pasé mis manos por su torso acariciándolo, dejando él que le terminase de sacar la camisa junto a la chaqueta que llevaba puesta. Una vez estas cayeron al suelo, volví a su polla, deseando que me hiciera suyo de una vez. La acariciaba junto a sus pelotas, mientras temblaba y me estremecía siendo besado por él.

Así mi amor, así, deja que tu macho te haga gozar, deja que te coma esta boquita y labios tan sexis que tienes.

Ufff, yo ya estaba que me subía por las paredes de lo caliente y excitado que estaba, tenía la polla que me reventaba, y los labios enrojecidos e hinchados, de tanto succionármelos y morderlos.

Me llevó hasta el sofá donde me hizo sentar, terminando de quitarse el pantalón y calzoncillo, quedando desnudo por completo, tal y como estaba yo.

Una vez se hubo desnudado por completo, quedándose de pie frente a mí, puso sus manos sobre mi cara, a la vez que me iba acercando esta, hacia su enrojecida e hinchada verga.

Yo que tenía mis manos acariciando su polla, miraba para él, escuchando como me decía que abriera la boca y le chupara la polla.

¿Te gusta mi amor? ¿Te gusta la polla verdad?

Yo que miraba para sus ojos como me hablaba mientras iba acercando más su polla a mi cara, moví la cabeza diciéndole que sí, mientras pasaba mi lengua mojando mis labios.

Anda, abre la boquita y chúpala un poquito, me decía poniendo la punta de la polla en mis labios.

Pasé la punta de mi lengua por aquel sonrosado e hinchado glande, metiendo luego esta por la piel del prepucio, haciéndole soltar un gemido, ¡ohhh! Así así, ¡ooohhh! Gemía mientras pasaba la lengua por dentro de la piel del prepucio que recubría el glande, ¡ooohhh ohhh! Volvió a gemir cuando empecé a chuparle el glande a la vez que se lo iba descapullando con mi boca.
¡Ohhh que bien chupas! ¡ooohhh ohhh! Gemía impulsando su pelvis metiéndome su polla hasta el fondo. Así, así, trágala toda, trágala toda, ¡ooohhh ohhh! Gemía mientras yo chupaba aquella enrojecida e hinchada verga.

Después de estar un buen rato chupándole la polla, me hizo levantar del sofá, y poniéndome un pie sobre este, llevó su mano a mi culo. Pasó su mano por mi ano, acarició mis genitales, y después de palpar mi hoyito, escupió en su mano, volviendo a pasar esta por la entrada de mi agujerito metiendo uno de sus dedos dentro.

¡Ohhh! Gemí al notar entrar su dedo, ¡ooohhh! Volví a gemir al notar como este hurgaba en mi interior buscando mi próstata.

Así así, abre bien las piernas y deja que se abra tu agujerito, así maricón así, deja que te lubrique y dilate un poquito. Anda que ya verás como vas a disfrutar cuando te esté cogiendo, te voy a hacer mío toda la noche, vas a ser mi hembrita, me decía abriéndome el culo con su dedo.
Luego de abrirme el culo introduciéndome un dedo, pasó a meterme otro de sus dedos, a la vez que me mordía el cuello y la nuca, mientras me mantenía abrazado a él con el otro brazo.

Después de lubricar y dilatarme suficientemente, sacó sus dedos de mi culo, colocó la punta de su polla en la entrada de mi hoyito, y mientras me sujetaba con una mano rodeándome la cintura, empezó a introducir su polla a la vez que, con la otra mano, separaba y sujetaba la pierna que tenía subida sobre el sofá haciendo que me abriera más de piernas, mientras impulsaba su pelvis, introduciéndome la polla en el culo.

¡Ohhh! Gemí al notar como la cabeza de su polla abría mi esfínter, ¡ooohhh! Volví a gemir al notar como entraba el glande, ¡ooohhh ohhh! Gemí todavía más fuerte al sentir como su polla entraba por completo en mí, a la vez que me abría de piernas mientras me sujetaba con sus manos, quedando sus huevos pegados a mi culo y su polla totalmente introducida en lo más hondo de mi culo.

Ya, ya está, ya la tienes toda dentro, yate tengo, ya eres mío, me decía sujetándome fuertemente pegado a él, mientras impulsaba su polla queriendo introducirla más en mi interior.

Yo gemía sujetándome como podía a él, notando como su polla me tenía ensartado, notaba los embistes que me daba, abriendo cada vez más mi culo, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía sujetándome cómo podía a él.

Empezó a mover lentamente sus caderas, metiendo y sacando su polla en mi culito, mientras me decía si me gustaba.

¿Te gusta? ¿Te gusta maricón? Te gusta que te den por el culo, ¿eh?

Siií, siií fóllame, le decía yo.

Sin apenas moverse, me hizo girar más la cabeza, apoderándose de mi boca, la cual empezó a comer. Mordía y succionaba mis labios manteniéndome clavado en su polla. Apenas se movía, solo impulsaba un poco su pelvis, mientras me mantenía sujetado y no dejaba de besarme, teniéndome enchufado su polla en el culo.

Yo estaba que me desesperaba, gemía y jadeaba, deseando que empezara a culearme fuertemente, necesitaba sentir su polla entrar y salir de mi culo. Quería sentir su pelvis golpear una y otra vez mi caliente culito. Pero él apenas se movía.

Así maricón así, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡Joder que bueno estás cabronazo! Me decía sin dejar de besarme teniéndome la verga enchufada en el culo, dando pequeños impulsos a su pelvis.

Después de tenerme un rato así, empezó a mover su pelvis empezando a culearme muy lentamente, mientras me decía: ¿Quieres que te folle, ¿eh? ¿quieres polla, eh maricón?
¿Te gusta eh, te gusta? Me decía empezando a culearme despacito.

Siií, fóllame, fóllame, le pedía yo, deseando que me culeara más rápido.

Así me gusta maricón, pídeme polla, pídeme que te folle.

¡Ohhh, siií, siií dame polla! Le pedía yo gimiendo.

Luego de tenerme sufriendo un rato así follándome, sacó su polla de mi culo, me hizo bajar el pie del sofá sentándose él, diciéndome que ahora que subiera al sofá, y me montara a horcajadas sobre él.

Así lo hice, me subí al sofá, poniéndome de rodillas a horcajadas sobre él.
Mientras me iba colocando, su polla iba entrando por mi culo, ¡ooohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía notando como su polla me abría el culo, volviendo a estar ensartado en ella.

¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba él, mientras yo subía y bajaba ensartándome su polla en el culo una y otra vez.

Dios, yo ya sudaba por todas partes, abrazado a su cuello, movía mi culo ensartándome aquella verga que tanto me estaba haciendo gozar, gritaba y gemía como un poseso. Quería sentir su polla lo más dentro de mí, quería que me preñara, quería sentirme suyo. Pero el cabrón no se daba corrido y mis fuerzas empezaban a hacer mella en mi ritmo, cada vez estaba más cansado.
Viendo él que el cansancio hacía mella en mí, me ordenó parar. Para, para, vamos a cambiar de postura, túmbate boca arriba sobre el sofá.

Haciendo lo que me pedía, me tumbé boca arriba sobre el sofá, quedando él a mis pies. Me hizo doblar las piernas, y a la vez que me abría de piernas, las fue llevando hacia mi pecho, quedando mi culito, totalmente expuesto y listo para ser sodomizado de nuevo.

Colocó la punta de su polla en la entrada de mi hoyito, y a la vez que se iba echando sobre mí, iba metiendo su polla en mi culo.

¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía yo, sintiendo como me poseía, volviendo a ser sodomizado por aquella polla que tanto me estaba haciendo gozar.

Ahora las embestidas que me daba el amigo de mi padre eran rápidas y profundas, ahora me estaba follando a saco.
Escuchaba sus gritos y el chof, chof chof chof, de su polla entrando en mi culo, y el golpeteo que daba su pelvis al chocar con mi culo.

¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el amigo de mi padre una y otra vez, metiéndome la polla por el culo.

Estando así siendo follado, empecé a notar como un placer subía por mis huevos, hasta que no pude aguantar más, explotando en un orgasmo.

¿ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh ohhh! Me corro, me corro, gritaba empezando a eyacular sobre mi abdomen y pecho, mientras seguía siendo sodomizado por el amigo de mi padre.

Así maricón así, córrete, córrete gritaba el amigo de mi padre, incrementando la velocidad de su follada. Las embestidas ahora eran mucho más rápidas y profundas, hasta que noté como su polla se hinchaba empezando a soltar trallazos de semen dentro de mi culo.

¡Ohhh me corro! Me corro, ¡ooohhh ohhh! Gritaba dejándome preñado el culo de leche.
¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! gritaba terminando por soltar todo el esperma que contenían sus huevos, dejándolo dentro mía.

Una vez recuperamos el aliento, y de su polla ya no salía nada más, incorporándonos, quedamos sentados en el sofá. Él no dejaba de besarme y morder el cuello a la vez que acariciaba mi polla y genitales, diciéndome lo bueno que estaba y lo mucho que le había gustado.

Ufff maricón que bueno estás, como me ha gustado follarte, me gusta tu culito, cabrón. Tienes un culito que es para estar follándolo seguido.

Así me tuvo durante un largo tiempo, sin siquiera dejarme levantar para ir a limpiar la corrida que tenía sobre mi pecho y abdomen, haciendo que mi polla empezase a ponerse dura de nuevo.

Los magreos que me daba me estaban poniendo caliente de nuevo. Mientras él no dejaba de magrearme metiéndome mano, yo acariciaba su polla y genitales. Quería que volviese a cogerme, pero su verga no terminaba por ponerse dura, solo había conseguido ponerla morcillona, pero no cejaba en el empeño, teníamos toda la noche.

Continuará.

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Source: Relatos 2

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