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Una buena ley para las personas LGTBI

Isabel García. Delegada Federal LGTBI del PSOE

Isabel García. Delegada Federal LGTBI del PSOE

Hace unos días leía un artículo sobre la ley LGTBI que se encuentra en estos momentos en trámite parlamentario. Un artículo de opinión en el que, sin ningún tipo de consideración, se trata a la actual dirección del PSOE como traidores a la memoria del querido Pedro Zerolo y de nuestro presidente Rodríguez Zapatero. Dicho texto hablaba de la osadía del Grupo Socialista en el Congreso por presentar enmiendas a una ley que, aunque recoge la pretendida igualdad legal en una norma estatal, tiene lagunas como la invasión de competencias de las CC AA en materia de sanidad, educación o servicios sociales, por ejemplo.

En coherencia con su trayectoria política, lo que el PSOE pretende es dotar a la ley LGTBI de un marco normativo general contra la discriminación de las personas gais, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales en línea con el resto de las leyes aprobadas en los diferentes territorios. Con la presentación de las enmiendas se pretende mejorar el texto, tanto técnicamente como en su redacción, suprimiendo las repeticiones innecesarias que lo hacen poco claro y excesivamente extenso.

La propuesta del PSOE de cambiar el nombre de la ley, algo que ha despertado el malestar de parte del colectivo, tiene su razonamiento en la eclosión de nuevas identidades. El concepto LGTBI empieza a quedarse corto y la única forma de dar respuesta a sus necesidades, y conseguir que todas las identidades se sientan dentro de esta normativa, pasa no tanto por reconocer las particularidades de cada uno como por trabajar por erradicar las desigualdades que afectan a todos y todas y que se concretan en las características de género y deseo. En nuestro caso como socialistas, hay que recordar que uno de los principios que rigen nuestra ideología política es el universalismo y es, por tanto, a través de la universalización, y no a través de las individualidades, como creemos que deben asegurarse los derechos de nuestro colectivo: crear un mensaje de proyecto común en el que la ciudadanía pueda sentirse identificada.

Otra cuestión como la violencia intragénero, que el autor del artículo pretende equiparar a la violencia recibida por las mujeres por el hecho de serlo, está recogida en las enmiendas presentadas por el PSOE, aunque se especifica la necesidad de mejorar el texto, ya que todas las víctimas en el ámbito familiar no pueden ser tratadas como víctimas de violencia de género. Y ello sin el perjuicio de que las personas cuya identidad sexogenérica sea mujer, y como tal sean víctimas de violencia de género, deban ser beneficiarias de la protección de la Ley Integral contra la Violencia de Género.

Existen en esta proposición de ley otros aspectos «curiosos» que proponemos suprimir, como el hecho de que haya un apartado especial para el personal de las Fuerzas Armadas, cuando no se hace para otros sectores de actividad de la Administración. Resulta sorprendente que no se incluya en el artículo algo tan importante como es la presentación de la mejora técnica de todo el capítulo XIX, «Régimen de Infracciones y Sanciones», donde el PSOE sigue con las sanciones el mismo criterio que la proposición de ley de Igualdad de Trato.

En este apartado el grupo de Unidos Podemos, que es el que presenta la ley en nombre de la FELGTB, se autoenmienda, dejando el proyecto sin contenido alguno y planteando su negativa a las sanciones. Llegan incluso a decir que esta ley «se basa en el respeto a los derechos fundamentales como la libertad de expresión y la libertad de conciencia». Una de las líneas rojas del colectivo LGTBI siempre fueron las sanciones. Podemos pretende que llamar «maricón» a alguien siga quedando impune en las CC AA que solo dispongan de la ley estatal, que los menores de 14 años no puedan ser multados bajo ninguna circunstancia. La enmienda del artículo 90 hace que las multas leves prescriban a la mitad del tiempo, las graves igual y las muy graves, ¡las reduce un tercio! Se reducen las sanciones al mínimo. Las leves las bajan 10 veces. Las graves casi la mitad, y las muy graves de 45.000 a 12.000, es decir, 4 veces menos. Y para terminar de «arreglarlo» Unidos Podemos propone que las sanciones se abonen según la capacidad económica de cada uno. O sea: de risa.

Estoy convencida de que en el PSOE podemos hacer las cosas mejor. Seguro. Pero también creo que muchos compañeros y compañeras trabajan cada día para que así sea. Juzgar el trabajo de una forma tan injusta sin atender a nuestras motivaciones no es de recibo.

Como bien dice el autor del artículo, somos los herederos de Zerolo y Zapatero: el único partido que ha legislado a favor del colectivo LGTBI, el único que ha estado siempre al lado de los movimientos sociales haciendo de altavoz de sus reivindicaciones. El PSOE merece un respeto, el mismo que desde estas siglas tenemos al trabajo que se realiza por parte de asociaciones y colectivos. El mismo que sentimos y tenemos por el activismo, el histórico y el actual.

La presentación de las enmiendas no constituye un punto final al trabajo que se viene realizando desde el Grupo Socialista y la FELGTB. Se han constituido dos comisiones técnicas para ‘limar’ las enmiendas y que el texto resultante sea incluyente. Y por eso hemos querido escuchar otras sensibilidades dentro del movimiento LGTBI, porque esta ley debe ser la más importante que salga adelante en nuestro país sobre esta materia: no podemos permitirnos ni un solo error.

Pretender el enfrentamiento entre colectivos, sesgar la información por interés, intentar presionar para conseguir objetivos individuales sin pensar en el conjunto, nada de eso favorece el buen ánimo con el que las partes implicadas hemos afrontado este reto.

Estoy segura de que cuando el recorrido normal y lento de la administración haya acabado tendremos una muy buena ley sobre la mesa y por fin podremos empezar a dejar de soñar, para hacer realidad, el fin de la discriminación hacia las personas LGTBI. Pero, por el momento, debemos seguir trabajando.


Source: 20 minutos

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